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Consejos y Remedios

Comer verde para la salud muscular

Muchas personas tienen sensaciones habituales de cansancio, tensión muscular e incluso calambres o temblores musculares, que no revelan la existencia de enfermedad, pero sí una sensación persistente de malestar, por el cansancio que supone para el organismo la tensión muscular constante. Generalmente es consecuencia de la deficiencia mineral de magnesio y potasio.

 Son varias las razones nutricionales que aconsejan comer verde. El hecho de que sean la fuente natural más concentrada en fibra, colorantes y vitaminas antioxidantes; y su riqueza en minerales como el potasio y el magnesio, que participan directamente en la contracción y relajación muscular, tiene sus repercusiones en el estatus nutricional de quien las consume de forma habitual. 

Se necesitan como mínimo dos raciones diarias de hortalizas para proveer al organismo de todos sus nutrientes. El magnesio está distribuido en nuestro organismo fuera y dentro de las células. Su forma extracelular interviene en la transmisión neuromuscular, y desempeña una función primordial en la relajación muscular y en el buen funcionamiento del corazón. El magnesio intracelular forma parte de la matriz ósea. Este mineral desempeña, en equilibrio con el calcio, un rol importante en la función del músculo, en sus movimientos de relajación y contracción. Un déficit de magnesio originaría una excitación nerviosa y muscular excesiva, latidos cardiacos irregulares y debilidad. Además, este mineral está implicado en los procesos metabólicos de transferencia y liberación de energía. 

Estos minerales abundan en las verduras de hoja verde, los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales. Comer verduras, y sobre todo, comer cada día las dos raciones de hortalizas tiene que convertirse en un hábito alimenticio, para mantener nuestra salud muscular.

 

Aprendamos a aceptar el paso de los años y darle el significado adecuado.

En la sociedad actual que vivimos, donde se rinde un culto casi absoluto al cuerpo, cada vez se hace más difícil aceptar el envejecimiento y tenemos que perder el miedo a envejecer. También se hace difícil aceptar la jubilación, ya sea porque la relacionamos con la temida vejez o por la necesidad que nos obliga a seguir trabajando para sustentarnos económicamente.

El envejecimiento es una preparación a una realidad a la que hay que enfrentarse con un nuevo espíritu para lograr adaptarse. Tenemos también que aceptar la jubilación en algún punto, la cual nos ayudará a detener el ritmo frenético del estrés laboral y dará una pausa en nuestra vida vertiginosa para dedicarnos a entender hacia dónde dirigimos nuestras fuerzas. Prepararse para la jubilación es importante pues no importa cuándo una persona se jubile, sino cómo lo hace, según aconsejan los expertos; la jubilación puede de por sí causar un estrés psicológico que aumente el riesgo de demencia y es muy común caer en la depression. Mientras que algunas personas enfrentan con alegría el final de sus días de trabajo, otros experimentan ansiedad y depresión cuando pierden la estimulación mental y las relaciones sociales laborales. Entre las medidas preventivas están comer alimentos saludables, no fumar, practicar actividad física y buscar algo que nos guste, además de trabajar, a lo cual podamos dedicar parte del tiempo que tengamos disponible en el futuro.

Pero, por otro lado, a quienes esperan ansiosos la edad para jubilarse, la ciencia les tiene la mala noticia que para mantener el cerebro vital hay que llevar una vida siempre activa. Es que, pese a lo que se cree, retirarse del mercado laboral y pasar el resto de la vida relajado, por más atractivo que resulte, no es el mejor plan para mantener el cerebro activo. La evidencia creciente muestra que permanecer activo laboralmente en la vejez es bueno no sólo para una estable situación económica, sino también para la salud y la agudeza mental.

La OMS, utiliza el término envejecimiento activo y se refiere a un proceso que involucra componentes físicos, mentales y sociales del individuo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida en el envejecimiento; no se refiere solo a la actividad física, sino también a la actividad mental. Pero la actividad física regular es muy importante pues reduce el riesgo de muchas enfermedades relacionadas con la edad y retrasa la evolución de las enfermedades crónicas. La actividad física al igual que la dieta, es un factor protector contra el deterioro cognitivo.

La sociedad tiende a glorificar la juventud y a representar la vejez como algo que debe evitarse, pero los expertos aseguran que, a medida que envejeces, no tiene por qué disminuir tu calidad de vida. El avance de la ciencia y la tecnología y los cuidados preventivos en la salud permiten a los seres humanos vivir mucho más y mejor. Por esto, los expertos proponen dejar de llamar "clase pasiva" a la tercera edad.

Y ¿sabes cuál es la alternativa a envejecer? Morir joven. Entonces, tenemos que tener la capacidad de adaptarnos al contexto cambiante de nuestras vidas y darle el significado adecuado al envejecimiento.

La ira y sus consecuencias

En la sociedad de hoy en día, la prisa, los fallos tecnológicos y las relaciones turbulentas entre amigos, parejas o compañeros de trabajo son fuentes comunes de ira. Cada ser humano reacciona con rabia ante diferentes situaciones, y suele depender de la edad, el sexo, el nivel de educación y el estado de ánimo en un momento determinado. No dormir lo suficiente también aumenta la probabilidad de que sus respuestas emocionales sean más impulsivas e intensas.

Hay otras personas que reaccionan de manera intolerante ante cualquier situación que les moleste o con la que no están de acuerdo, presentando estos cuadros de ira constantemente y con más intensidad que otras personas.

También muchas personas a medida que envejecen y ven limitadas ciertas actividades, ven que disminuye su movilidad física o pasan por la pérdida de un familiar o cónyugue, tienden a enfadarse, y un reciente estudio de la Universidad de Concordia, en Estados Unidos muestra que esa ira también puede conducir al desarrollo de enfermedades crónicas, y en el caso de las personas mayores puede ser mucho más dañina que la tristeza. Aunque la ira a veces funciona como combustible para superar los desafíos de la vida y las pérdidas emergentes relacionadas con la edad, el estudio halló que experimentar enojo diariamente estaba relacionado con niveles más altos de inflamación y enfermedades crónicas en personas de 80 años o más.

Aunque a veces la ira puede estar justificada, es malo sentir ira cuando no existe una razón justificada para enojarnos. Algunas personas creen que dar rienda suelta a la ira es una muestra de fuerza, pero lo cierto es que quien no puede controlar la ira tiene una gran debilidad.

Cuando sienta que la ira comienza a crecer dentro de usted, pare y recapacite por un momento. Controle sus emociones y explique a quienes se encuentran a su alrededor por qué está enfadado, de forma tranquila y calmada, sea constructivo y no destructivo, aprenda a hacer peticiones y no exigencias, para que le respeten sus argumentos y le escuchen.

Cuando los enfados son desproporcionales o demasiado frecuentes en nuestras vidas, aparecen los problemas; aumenta la inflamación, que se relaciona con enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas, la artritis y el cáncer. Cosas sencillas como darse un baño relajante, un paseo o leer un buen libro le pueden ayudar. El ejercicio físico también le ayudará a prevenir que la ira se acumule en su organismo y mejorará su autoestima. Trate de hacer cosas que le diviertan y le entretengan, cuide su salud y la de quienes le rodean.

Los ejercicios que debes incluir en tu rutina diaria para conservar la masa muscular.

Las nuevas guías del ejercicio físico de Estados Unidos recomiendan ejercicios de pesas al menos dos veces por semana. Recientes estudios han demostrado que el levantamiento de pesas es más beneficioso para el corazón que los ejercicios de resistencia o aeróbicos como caminar o correr, aunque por supuesto, lo ideal es combinarlos todos.

El objetivo de estos ejercicios es mejorar la fuerza en las tareas diarias, no solo para mejorar la salud cardiovascular, sino también para conservar la masa muscular que se deteriora con el envejecimiento. A los 70 años se tiene 25% menos de masa muscular que a los 30 años, y a los 90, se pierde hasta el 50%. 

Los expertos recomiendan empezar por simplemente caminar cargando un peso similar en ambas manos, como si llevara las bolsas de compra del supermercado a su auto. Se puede empezar con poco peso, uno o dos kilos por cada mano, e ir aumentándolo progresivamente, para forzar al músculo a ir creciendo. Para ello se pueden utilizar kettlebells, pesas rusas, mancuernas o barras hexagonales que poseen un espacio en su interior.

Levantar peso dispuesto en el suelo es otro ejercicio recomendado, el cual consiste en ponerse de pie frente a la barra que está en el piso para luego levantarla utilizando la musculatura de la cadera y de la zona lumbar, con las piernas semiflexionadas y manteniendo siempre la columna recta. Es aconsejable realizar el ejercicio sin peso previamente para aprender bien la técnica, pues un levantamiento de peso muerto mal ejecutado es peligroso para la zona lumbar.

Las sentadillas también contribuyen a ganar músculo. En este caso, los músculos de las piernas son los protagonistas, así como los glúteos y las articulaciones como las rodillas y los tobillos. Para empezar, debemos intentar sentarnos en el aire, sin peso hasta que se logre dominar la técnica y luego ir incorporando peso como una mancuerna o una kettlebell en las manos, hasta llegar a hacerlo sosteniendo una barra.

Definitivamente, conservar la máxima cantidad de músculo es un tema de salud y no estético y estos tres ejercicios son claves para lograrlo.

¿Cómo comer en Semana Santa?

Más allá de las creencias religiosas, Semana Santa es una época llena de tradiciones que se celebra en todo el mundo, y cada país y ciudad le da el colorido que lo caracteriza; la gastronomía de la Semana Santa es una de las tradiciones más exquisitas y juega un papel muy importante.

¿Cómo comer durante la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo?

Existen múltiples interpretaciones sobre qué y cómo comer durante este "ayuno". Aquí te recopilamos algunas "directrices dietéticas".

  • Comienza ayunando durante el Lunes de Cenizas, aunque los cristianos modernos en el hemisferio occidental, comienzan el período de ayuno en el Miércoles de Ceniza.
  • Consume lo menos posible durante el primer día. En el Cristianismo ortodoxo tradicional, aquellos que ayunan generalmente consumen lo más cercano al agua por al menos un día.
  • Consume sólo alimentos vegetarianos y veganos, incluyendo alimentos cocidos. La dieta tradicional para la Cuaresma no contiene ningún alimento animal que incluye todas las formas de lácteos, mariscos y otros productos de origen animal. Hay quienes siguer el protocolo moderno donde pueden comer productos animales con alimentos de origen vegetal en una comida al día.
  • Puedes consumir pescado en el día del Gran Ayuno de la Anunciación y el Domingo de Ramos.
  • La dieta restringida se debe mantener hasta el final del Sábado de Ayuno.

Te recomendamos las siguientes opciones con las cuales no extrañaras la carne en Semana Santa: pasta al pesto, hamburguesas de queso y hongos portobello, pizza casera vegetariana o enchiladas con pimientos asados, zanahorias asadas, coliflor marinada o cualquier otra verdura, a las que le puedes agregar un poco de queso, salsa picante o salsa verde.

 

 

 

Orégano: remedio natural para la memoria

El orégano, rico en ácidos, aceites, minerales y también, en vitamina A y del complejo B, tiene excelentes propiedades medicinales que lo convierten en un aliado de la buena salud.

Es muy recomendado para la memoria. Si se te olvidan las cosas fácilmente y tienes problemas con tu memoria, es muy recomendable beber agua de orégano, pues mejora la circulación a nivel del cerebro y por ende incrementa la memoria.

Además, no dejes de ejercitar el cerebro. La gimnasia cerebral crea nuevas conexiones cerebrales, fortalece las conexiones entre las células cerebrales existentes y provoca la liberación de neurotrofinas, estimulando la habilidad del cerebro de producir su propio alimento natural. Este fortalecimiento de las conexiones neuronales contribuye a eliminar la depresión, mejora el aprendizaje y recupera la memoria perdida.

También te recomendamos adicionar y cambiar de actividades frecuentemente y mantenerte aprendiendo y enriqueciendo tus conocimientos. Participa en actividades relacionadas con descubrimientos científicos y tecnológicos, visita museos, galerías de arte, lee y comparte la lectura con los tuyos y manténte informado con noticias de periódicos, revistas, programas de televisión, etc.

 

Tu alternativa nutricional contra el envejecimiento.